El problema
La aplicación gestiona las zonas de aparcamiento regulado de Zaragoza: permite localizar zonas, pagar el estacionamiento y consultar el tiempo restante. Sin embargo, la investigación mostró que muchas personas terminaban utilizando el parquímetro u otra aplicación.
Del análisis surgieron cuatro problemas principales: la información sobre la disponibilidad de plazas no se percibía como fiable ni actualizada, la aplicación presentaba problemas de rendimiento, la navegación no guiaba suficientemente y la interfaz exigía más atención de la adecuada durante una tarea relacionada con la conducción.
Los dos primeros problemas dependían de aspectos técnicos, operativos y de disponibilidad de datos. El rediseño se concentró en los dos ámbitos sobre los que podía actuar directamente: la arquitectura de información, los flujos y la claridad de la interfaz.
Perfiles de partida
Antes de tocar la interfaz definí tres perfiles de partida para acotar las decisiones: conductor urbano diario, visitante ocasional y residente del área metropolitana.
No son usuarios investigados. Son hipótesis de trabajo construidas a partir del análisis de la aplicación existente y de las quejas visibles en su ficha pública. Sirven para razonar y para poder equivocarse de forma explícita, no como evidencia.
Los tres perfiles comparten el mismo punto de fricción —el pago y la renovación— aunque lleguen a él por caminos distintos: uno por prisa, otro por desconocimiento de la zona y el tercero por desconfianza con el móvil. Eso es lo que hizo que el rediseño se concentrara ahí.
Conductora urbana diaria
Aparca a diario en zona regulada.
Tiene un nivel digital alto y busca velocidad: encontrar una zona y pagar sin detenerse a interpretar la interfaz.
Visitante ocasional
Aparca durante visitas ocasionales a una ciudad que no conoce bien.
Nivel digital medio. Necesita orientación para identificar la zona correcta y evitar errores durante el pago.
Residente del área metropolitana
Conduce habitualmente en hora punta y utiliza el móvil con menos confianza.
Necesita un proceso sencillo, instrucciones claras y pocas decisiones en cada pantalla.
La aplicación debía poder entenderse y utilizarse sin conocimientos digitales avanzados.
Arquitectura y flujo
La nueva arquitectura reduce la pantalla de inicio a cinco entradas principales. La información secundaria queda agrupada dentro de ellas, evitando niveles de navegación innecesarios.
Aparcar
Ver plazas libres
Mis movimientos
Denuncias
Mi cuenta
En color aparecen las cuatro decisiones que forman el núcleo de la tarea. Los pasos anteriores son de acceso y preparación.
Guía de estilo
El sistema visual se construyó alrededor de una única familia tipográfica, Outfit, y una paleta de tres azules. El cambio de color fue la principal decisión visual del rediseño.
Una tipografía geométrica, de trazo uniforme y legible en tamaños pequeños y en condiciones de iluminación exterior.
Tres decisiones de diseño

La nueva paleta sustituye el rojo por tres tonos de azul.
Cambiar el rojo por azul
Buscar aparcamiento ya incorpora estrés y prisa. El rojo de la aplicación original añadía urgencia a un momento que no la necesitaba. La nueva paleta utiliza tres azules para transmitir calma, confianza y continuidad durante el proceso de pago.
El color deja de funcionar como una señal constante de alarma y queda reservado para comunicar estados y acciones con intención.

Pago y renovación integrados en el recorrido principal.
El pago y la renovación, en el camino principal
Solo 4 de las 20 personas encuestadas consideraban sencillo realizar el pago y únicamente 3 encontraban fácil renovar. Ambas tareas dejan de estar escondidas en recorridos secundarios y pasan a formar parte del flujo principal.
Si una tarea es necesaria para seguir utilizando el servicio, debe aparecer en el recorrido natural y no depender de que la persona explore la aplicación.

La pantalla de inicio se reduce a cinco accesos principales.
Cinco entradas desde Inicio, y ninguna más
La arquitectura concentra en Inicio las cinco áreas principales: aparcar, consultar plazas libres, revisar movimientos, gestionar denuncias y acceder a la cuenta. La información secundaria permanece dentro de cada área.
Reducir las entradas principales permite reconocer antes cada tarea y evita que funciones poco frecuentes compitan con las acciones esenciales.
Resultado
El resultado es un rediseño conceptual completo de la aplicación: investigación, perfiles de usuario, arquitectura de información, flujo principal, guía visual y prototipo.
No se realizaron pruebas con usuarios, así que no puedo afirmar que la propuesta mejore el comportamiento real de nadie. Lo que demuestra este caso es la coherencia del razonamiento y de las decisiones, no una mejora validada del producto.
Encuesta exploratoria
Recorridos principales
Entradas desde la pantalla de inicio
Decisiones documentadas
Qué aprendí
Diseñar sobre hipótesis obliga a marcarlas como tales.
Los tres perfiles sirvieron para acotar decisiones y ordenar el trabajo, pero no sustituyen a hablar con nadie. Mientras no se pruebe con usuarios, todo lo de aquí es criterio, y conviene decirlo en voz alta.
Analizar una interfaz existente es investigación barata y poco aprovechada.
La aplicación actual, sus once entradas y las quejas de su ficha pública dan material suficiente para saber dónde está el problema, sin coste y sin pedir permiso a nadie.
El perfil con menor habilidad digital puede funcionar como criterio
Diseñar pensando en la persona que necesita más claridad ayudó a reducir niveles, simplificar instrucciones y evitar que la interfaz dependiera de conocimientos previos.
Una decisión razonada todavía necesita validación
La arquitectura y la interfaz responden a los problemas identificados, pero no se realizaron pruebas posteriores con usuarios. Las decisiones están justificadas, aunque su eficacia permanece sin confirmar.
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